‘Cosasporhacer’ en crisis

Menuda iniciativa… Tanta generación perdida y tanto ‘cabreo’ pudiendo hacer cosas como ésta, de Carne Cruda 2.0. Hace tiempo que vengo queriendo preparar un post inspirado en aquél del blog Sic Transit Gloria Mundi, y ésta ha sido mi excusa perfecta.

Nos proponía su autor entonces una serie de medidas sencillas con las que apoyar a un amigo en paro. Formas de acompañarle, maneras de ayudar que están al alcance de todos… Elige la tuya, o añade la que veas oportuna en los comentarios, y, si te parece útil, mándaselo a alguien, pero sobre todo pon alguna en práctica.

Esta es mi propuesta;

1. Estar atento a las ofertas de trabajo que veas que puedan ajustarse a su perfil y mandárselas para que las considere.

2. Escuchar hasta el final. Lo que vive, cómo lo enfoca y cómo se encuentra, etc. Aunque se repita.

3. Dar ideas de posibles cursos, de contactos, estrategias, etc. (estando dispuesto a que las rechacen).

4. Ayudar a reredactar el CV, la carta de presentación, a hacerse Linkedin o preparar su perfil de Infojobs o Job and Talent.

5. Conseguirle orientación, coaching, cursos de reciclaje… Encargarte tú mismo o a través de un amigo… plantéate: quién puede ayudarle?

6. Recomendarle siempre que el puesto se ajuste a su perfil.

7. Intenta hacerle ver de lo que es capaz, mirando las cosas con perspectiva; lo que ha sido, lo que es, todo lo que puede conseguir, su preparación, etc.

8. Distraerle. Sacar ratos para tomar unas cañas, o hacer deporte con amigos. Un plan sencillo, en el que no se gaste, se despeje, y disfrute. 

9. Evitar compadecerse, en el mal sentido de la palabra (porque tiene un sentido bueno). Es un bache, a todos nos puede llegar, y se supera. Hay que mantener el ánimo.

10. Ir más allá. Recordar que esta crisis pasará, y que hay que aprovecharla para crecer ya que la tenemos aquí y no podemos evitar que nos afecte. Ver en qué nos puede beneficiar, o cómo nos ha ayudado a unirnos más a nuestra familia, cómo se ha manifestado el apoyo de los amigos, caer en la cuenta de que estamos más preparados para sobrellevar las dificultades que nos sigan viniendo, apoyarnos en Dios si somos creyentes, etc.

Cosasporhacer en 2013

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Lo primero de todo Feliz Año Nuevo. Sólo a mí  se me ocurre felicitarles el año casi 10 días tarde… pero aquí estoy. Para compensar casi prometo que este año intentaré ser puntual. Pero necesito meditarlo un poco antes.

La verdad es que mis propósitos de Año Nuevo, no tienen mucho que ver con las típicas listas que incluyen adelgazar 5 kilos, apuntarse al gimnasio o aprender inglés. He leído y leído artículos estos últimos días sobre el tema; sobre cómo irremediablemente tenemos grabada la rutina de hacer propósitos que inmediatamente pasamos a olvidar, sobre que quizá la fórmula para lograr hacer realidad los propósitos no esté tanto en la fuerza de voluntad sino en cambiar el entorno, o sobre cómo conviene diseccionar las costumbres que queremos cambiar para poder hallar lo que ‘en realidad’ buscamos con las mismas y trazar un plan de ataque que acabe con éstas… Hasta hay quien se burla de las listas de propósitos -no sin cierta razón- resumiendo los suyos en ‘Sonreír, que ya es bastante’

Hace tiempo apareció un artículo en alguna parte que mantenía -con estudios científicos y reputadas estadísticas respaldando la cuestión, seguramente- que fijarse metas y no cumplirlas genera frustración. No tengo los datos exactos en que se basó esta afirmación pero diré simplemente que es ‘lógico’ ya que, si tenemos un objetivo y éste no se alcanza, se desencadenará una insatisfacción definida o no, en este nuestro ‘sistema-orientado-a-la-consecución-de-tareas’.

Sin embargo, sigue teniendo todo el sentido correr ese riesgo. ¿Qué sería de nosotros sin propósitos? O mejor; ¿Qué sería de nosotros sin hacer examen sobre nuestra vida, sobre qué va bien o mal, para volver a fijar el rumbo? Nos hacen falta esas listas que muchos se empeñan en denostar, no tanto por el resultado de éstas, sino por el tiempo que dediquemos a reflexionar sobre nuestra vida y a redirigir nuestro rumbo.

Quienes se ríen de las listas de propósitos tienen razón en que no tiene sentido hacerlas ‘porque sí’, pero se equivocan cuando pierden de vista que lo importante no es ser original con los propósitos, sino acertado. Se trata de pensar en lo que tenemos, en lo que somos, en lo que queremos… y decidir si queremos seguir igual o no, y si la respuesta es no, concretar qué vamos a cambiar y cómo.

La mítica estampa que copio y pego a continuación (vista en el ‘El sofá amarillo‘) hace un resumen manido -pero no por ello menos cierto- de lo que intento explicar;

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@davidbonifacio – al que he pasado a seguir en Twitter- lo exponía de la siguiente manera;

“The start of each year is a good time to ask ‘Who, what, where do I want to be 365 steps closer to?’ #lessons2013″

Efectivamente… para dejarnos de ideas abstractas y bajar a la realidad con una serie concreta de ‘cosasporhacer’ -como nos gusta decir aquí- hay que pensar ‘qué queremos alcanzar’… en nuestro trabajo, en el deporte, con algún proyecto; ‘a quién queremos‘… contratar para nuestra empresa, conocer para proponer un negocio, tener cerca para aprender de él, etc. También cabe definir ‘dónde queremos estar’ para crecer, para ayudar, para aportar…

Ésas metas ‘de fondo’ son las que dan sentido a la costumbre de formular propósitos cada año. Éstos últimos no son más que parte de un plan más realista que nos permita paso a paso, ir acercándonos a las metas.

En el artículo de Fast Company “How To Set Goals That Will Keep You Fulfilled And Focused” de Julian Ford y Jon Wortman, se explica cómo fijar metas que nos permitan mantenernos motivados y con un objetivo claro para avanzar.  Antes de empezar, señala;

“Goals aren’t just a to-do list. When you set them properly, goals can motivate you to be more productive and give you a greater sense of purpose.”

No os resumo el artículo, porque podéis leerlo y sacar vuestras propias conclusiones, pero estoy preparada para el debate y los consejos al respecto! Así que… ya tenemos deberes para este primer mes del año, estudiar la cuestión y decidir “De quién, de qué, de dónde quiero estar 365 pasos más cerca?” y a partir de éso, hacer TU lista de propósitos definitiva.

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The Thinker (Rodin, 1906)

es.fotopedia.com

El Mesías de Händel

“Yo todas las Navidades, desde hace muchos años, escucho el Mesías de Händel” (Mi abuelo, sobre su vida y costumbres).

Don Enrique, como le llaman en la fábrica y en el campo, es un tío simpático, aunque él no se lo crea. Madrugador, de ojos verdes tras las gafas, inventos constantes y excursiones gastronómicas.

De primeras, efectivamente, puede parecer huraño. Pero a nada que rasques encuentras un corazón con patas.

Mi abuelo es el de las confidencias a su nieta en las tardes de verano, sentados en el balancín. Es quien me convierte en la ‘nietísima‘ para mis amigas, que me bautizaron así desde que vieron que en la mesita del teléfono hay una foto mía, teniendo casi 30 nietos.

Mi abuelo es el de los regalos sin ton ni son. Quien repetía la frase “Yo te regalo un vestido, pero no puedes mirar el precio“. El de las cazadoras y los calcetines y los sombreros como manías.

Fan de la tienda “La Pajarita“.

El de “No me des las gracias tanto, niña“.

El abuelo y la nieta. Mi abuelo.

Su último regalo -uno de los mejores que me han hecho- fue ir al concierto participativo de la Obra Social de la Caixa “El Mesías” de Händel. Cantaba un hermano de mi abuela y su mujer, formando parte de un coro de cerca de 500 personas.

Una maravilla. Todavía lo disfruto y hace dos o tres semanas que lo oímos.

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 Allí, mientras escuchaba y leía los textos (aquí una versión) entendí muchas cosas. Tiene mucha fuerza, un peso extraordinario y nada sobra. Convendría hacer como mi abuelo, que se sienta a oír esta pieza la mañana de Navidad. Y leyéndolo a la vez, pensar. Podría convertirse en una rutina mía… una costumbre que otros podrán heredar.

3 ‘Cosasporhacer’ esta tarde en Madrid

1. Os aviso tarde… pero si corréis aún podéis empezar con ritmo el fin de semana con el Concierto de Navidad Flamenco que organiza el Museo Sorolla este viernes 21 de Diciembre de 2012. Para irnos poniendo las pilas para el día 24, que a veces nos pilla ajetreados y se nos olvida de qué va el tema… y porque el Museo y sus tres jardines, merecen la pena siempre.

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2. A continuación me iría dando un paseo hacia Lo Siguiente (Calle Fernando VI, nº11, Madrid). “Un lugar donde tomarte algo a cualquier hora con tus amigos, donde podrás comer unos pinchos riquísimos, donde te preparan unas copas como “it faut”, un sitio para ver y ser visto, para desconectar, para disfrutar, para pasar un rato agradable… y siempre a unos precios que te alegrarán el bolsillo”, como dicen en su web . Y yo añado a su lista que es un sitio para contemplar con calma este Palacete de la esquina de enfrente, que se parece a las obras de Gaudí y discutir a qué nos recuerda más con un vino o un vaso de agua.  

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3. Me gustaría terminar deambulando un rato por la Plaza Mayor fumando un pitillo con frío, habiendo leído algo sobre su historia y recordando que enlaza con la de mi familia en un punto -creo que fue mi bisabuelo quien nació en uno de los pisos sobre el arco de Cuchilleros-. Cotillear los puestos que queden abiertos, charlar con la gente, comprar alguna figura para completar el Belén … disfrutar de Madrid y sus luces y su ambiente, cenando un bocadillo de calamares con amigos para rematar el viernes!

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serramarina.blogspot.com.es