Paperman

Por favor, vuelve a intentarlo.

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Cold december night

Estas son noches de llegar tarde a casa por apurar la vida. Noches de viajes en metro a las 11 pm, con mucho trabajo pendiente y algo de sueño. Noches frías, frías. De ésas en las que un paseo te despierta después de horas de ordenador y prisas, alegrándote el alma.

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(RickHaigh)

Noches de viejos encuentros y caras conocidas. De ganas de más. De conversaciones pendientes. De gritos sordos de no-te-vayas-por-favor. Noches de despedidas y planes para probar restaurantes italianos en búsqueda de la pasta más auténtica, en un intento de consolarse por no vivir ya en Florencia.

pasta

(la tienda de Sevilla)

Noches para examinar nuestras vidas sin piedad y para hacer propósitos de Año Nuevo, aunque sea de manera difusa y no se incluya el típico ir-al-gimnasio-una-vez-a-la-semana o ponerse-a-régimen-desde-el-7-de-enero, sino cosas tan curiosas como bailar salsa el próximo año, o volver a pintar un cuadro.

Noches llenas de paseos por un Madrid que se presenta como las bambalinas de un teatro, escenario de muchas vidas.

Edificio Metropolis

(Wikipedia)

Noches de luces, de calma y silencio, de resoluciones y jersey. De labios secos y de llamar por teléfono a las 4 am a una amiga ‘para comentar la jugada’.  De castillos en el aire. De lloros porque toca. De orden de tu mesa, y de paso, de la cabeza.

De cerrar temas. De abrir otros nuevos.

De planes frustrados y estrategias, tratando de reconducir historias.

Noches de rutina, o no tanto. Noches de Diciembre.

Stockings are hung with care, as children sleep with one eye open

Well now there’s more than toys at stake cause I’m older now, but not done hoping

The twinkling of the lights, as scented candles fill the household

Old Saint Nick has taken flight with a heart on board, so please be careful


Each year I ask for many different things, but now I know what my heart wants you to bring

So please just fall in love with me, this Christmas

There’s nothing else that I will need, this Christmas

Won’t be wrapped under a tree,

I want something that lasts forever, so kiss me on this cold December night


A cheer that smells of pine, a house that’s filled with joy and laughter

The mistletoe says stand in line, loneliness is what I captureOh that this evening can be a holy night

Let’s cozy on up by the fireplace and dim those Christmas lights

So please just fall in love with me, this Christmas

There’s nothing else that you will need, this Christmas

Won’t be wrapped under a tree,

I want something that lasts forever, so kiss me on this cold December night

They call it the season of giving; I’m here, I’m yours for the taking

They call it the season of giving; I’m here, I’m yours
Just fall in love with me, this Christmas

There’s nothing else that we will need, this Christmas

Won’t be wrapped under a tree, I want something that lasts forever, cos I don’t wanna be alone tonight

I’ll wear you like a Christmas sweater, walk you proudly to the mistletoe tonight

I want something that lasts forever, so kiss me on this cold December night

They call it the season of giving;

I’m here, I’m yours for the taking

They call it the season of giving; I’m here, I’m yours

(www.metrolyrics.com)

amamos lo que perdimos, queremos lo que envenena

Ya sólo quedan los demonios,
la propiedad y los escombros.
Caemos como plumas,
olemos el fondo y nos quedamos cortos.

Es tiempo de autodestrucción,
de disparar sin adornos.
Prenderé fuego al colchón,
que reventó nuestros otoños.

¿Por qué no existen tumbas de dos?
¿Por qué el adiós se siente en vena?
amamos lo que perdimos,
queremos lo que envenena,
y así nunca nos salen las cuentas.

Ya no nos saca nadie a hombros,
la vanidad, los dobles fondos.
Quemamos las alturas,
besamos el polvo y nos calamos hondo.

Es tiempo de autodestrucción,
de rematar sin adornos.
Me agarré a la inspiración,
que me dejó nuestros demonios.

¿Por qué no existen tumbas de dos?
¿Por qué el adiós se siente en vena?
amamos lo que perdimos,
queremos lo que envenena,
y así nunca nos salen las cuentas.

(www.dicelacancion.com)

ancianos- flickr

(Flickr)

Tú tan terriblemente impasible. Tranquilo, racional. Muy “tú”.

Yo. Tan absolutamente desequilibrada a veces. O no.

Veo que pasa el tiempo y no pasa nada.

Aparte de todo.

El Mesías de Händel

“Yo todas las Navidades, desde hace muchos años, escucho el Mesías de Händel” (Mi abuelo, sobre su vida y costumbres).

Don Enrique, como le llaman en la fábrica y en el campo, es un tío simpático, aunque él no se lo crea. Madrugador, de ojos verdes tras las gafas, inventos constantes y excursiones gastronómicas.

De primeras, efectivamente, puede parecer huraño. Pero a nada que rasques encuentras un corazón con patas.

Mi abuelo es el de las confidencias a su nieta en las tardes de verano, sentados en el balancín. Es quien me convierte en la ‘nietísima‘ para mis amigas, que me bautizaron así desde que vieron que en la mesita del teléfono hay una foto mía, teniendo casi 30 nietos.

Mi abuelo es el de los regalos sin ton ni son. Quien repetía la frase “Yo te regalo un vestido, pero no puedes mirar el precio“. El de las cazadoras y los calcetines y los sombreros como manías.

Fan de la tienda “La Pajarita“.

El de “No me des las gracias tanto, niña“.

El abuelo y la nieta. Mi abuelo.

Su último regalo -uno de los mejores que me han hecho- fue ir al concierto participativo de la Obra Social de la Caixa “El Mesías” de Händel. Cantaba un hermano de mi abuela y su mujer, formando parte de un coro de cerca de 500 personas.

Una maravilla. Todavía lo disfruto y hace dos o tres semanas que lo oímos.

la foto

 Allí, mientras escuchaba y leía los textos (aquí una versión) entendí muchas cosas. Tiene mucha fuerza, un peso extraordinario y nada sobra. Convendría hacer como mi abuelo, que se sienta a oír esta pieza la mañana de Navidad. Y leyéndolo a la vez, pensar. Podría convertirse en una rutina mía… una costumbre que otros podrán heredar.

Carolina in my mind

In my mind I’m goin’ to Carolina
Can’t you see the sunshine
Can’t you just feel the moonshine
Ain’t it just like a friend of mine
To hit me from behind
Yes I’m goin’ to Carolina in my mind

Karen she’s a silver sun
You best walk her way and watch it shinin’
Watch her watch the mornin’ come
A silver tear appearing now I’m cryin’
Ain’t I goin’ to Carolina in my mind

There ain’t no doubt in no one’s mind
That love’s the finest thing around
Whisper something soft and kind
And hey babe the sky’s on fire, I’m dyin’
Ain’t I goin’ to Carolina in my mind

In my mind I’m goin’ to Carolina
Can’t you see the sunshine
Can’t you just feel the moonshine
Ain’t it just like a friend of mine
To hit me from behind
Yes I’m goin’ to Carolina in my mind

Dark and silent late last night
I think I might have heard the highway calling
Geese in flight and dogs that bite
Signs that might be omens say I’m going, going
I’m goin’ to Carolina in my mind

With a holy host of others standing ‘round me
Still I’m on the dark side of the moon
And it seems like it goes on like this forever
You must forgive me
If I’m up and goin’ to Carolina in my mind

In my mind I’m goin’ to Carolina
Can’t you see the sunshine
Can’t you just feel the moonshine
Ain’t it just like a friend of mine
To hit me from behind
Yes I’m goin’ to Carolina in my mind

Goin’ to Carolina in my mind
And I’m goin’ to Carolina in my mind
Goin’ to Carolina in my mind

(Goin’)
(I’m goin’)
(Say nice things about me ‘cause I’m goin’ southbound)
(Carry on with out me ‘cause I’m goin’)

(Lyrics from SING365.COM)

carolina13articulo.mercadolibre.com.ar

James Taylor es uno de los cantantes favoritos de mi casa. Recuerdo este disco en la estantería y lo recuerdo sonando alguna mañana de sábado, mientras remoloneábamos por la casa y mi padre trabajaba en un plano extendido sobre la mesa del salón.

carolina5Onlinesheetmusic.com

Eran mañanas de ‘reajustes’; de pan tostado y mantequilla, de orden en el cuarto, lecturas atrasadas y recados pendientes. De improvisar la comida a partir de restos de la semana y de robar minutos de sueño en el sofá cuando nadie mira.

carolina11articulo.mercadolibre.com.ar

Mañanas de conversaciones relajadas con algún hermano que apenas te hubieras cruzado por el pasillo durante la semana. De sol en las cortinas, de café. Momento de coser algún botón o algún leotardo (que nunca faltaban rotos en casa), de hacer los deberes de inglés y bajar a la farmacia a por aspirinas. Horas de rara soledad a veces, de reflexión somnolienta, diario y de planes.

De dibujar, tender la ropa o poner la mesa, según rezara la ‘lista de encargos’ colgada de la nevera. De pensar en irse lejos.

O de todo y nada a la vez mientras oía a mi padre silbando Carolina in my mind de fondo.

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